Carta Nº11: “Navidad 2010”

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CARTA de NAVIDAD 2010

11° Carta desde Argentina

TOSTADO (Santa Fe) 22 Diciembre 2010.

“Navidad interior”                                                                                                                                                                     Queridos amigos:

La capacidad de adaptación a la adversidad y a la precariedad de estas gentes del norte Santafesino y el  hacer de la necesidad virtud, convirtiéndola en el estado normal de su vida cotidiana me llena de admiración y sana envidia. El ingenio, la ocurrencia y versatilidad ante la inflación, la carestía de la vida, las inclemencias del tiempo y demás contrariedades ha ido configurando un “modus vivendi” propio de estos pagos.

Con  esos mimbres de sequías e inundaciones; carestías y corrupciones se va urdiendo la historia del pueblo que con todo celebra y goza del don de la vida. Todas las dificultades habidas y por haber han ayudado a fortalecer el ánimo y a buscar refugio ante las inclemencias del sol, las inundaciones o los vientos huracanados. Esta aclimatación ha provocado una riqueza interior que ayuda a experimentar una gran experiencia de solidaridad y a tener muchas posibilidades de acceso a una sugerente y rica espiritualidad.

En una de mis últimas lecturas me encontré con las sabias palabras de San Agustín que dicen: “La verdad humana no habita en el interior del hombre, sino en el hombre interior” , palabras que me han hecho reflexionar y descubrir su profunda certeza. Es en el hombre interior donde cada día nace el Niño-Dios, en los que siguen confiando y luchando con esperanza por un mundo mas justo y humano para todos, en los que cuidan ese manantial íntimo y personal del silencio y la oración.

La experiencia de estos meses tan laboriosos y llenos de personas tan diferentes me ha hecho descubrir y ver a ese Niño de Belén pobre y humilde naciendo entre los últimos, entre los que no cuentan. En ellos, en sus proyectos, en sus luchas y esfuerzos por sobrevivir, en sus gozosas celebraciones; Dios está de un modo escondido y singular, pero real. Tengo esperanza en esta humanidad; niños, jóvenes y mayores de estas tierras; en ellos experimento otra manera de vivir la Navidad, voy sintiendo como Dios está creciendo en ellos, habitados por ese hombre interior que en sus sufrimientos han tocado el misterio de Dios.

Ojala aprendamos también nosotros a ser hombres y mujeres interiores, para compartir la verdad del “Dios con nosotros”. Seguro que así “le daremos vuelta” a la crisis y descubriremos valores que teníamos ocultos u olvidados en el interior

Os deseo una Navidad muy feliz y muy interior, vuestro amigo
Julián Nicolás Ortiz.